25.10.06

(21) Financiamiento del sistema de educación superior

Gasto en educación superior, inversión en investigación y desarrollo (I+D).

Debido a la gran ampliación de la demanda, en el Perú el gasto global en educación superior universitaria y no universitaria se ha incrementado progresivamente desde la década de 1960 hasta la actualidad, mostrando un dinamismo aún mayor el gasto en educación superior no universitaria. El gasto total nacional en educación superior, universitaria y no universitaria, pública y privada, pasó del 0,54% del PBI en 1970 al 1,78% en el año 2002.

Sin embargo, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) no solo es exigua sino que se constata una significativa reducción a lo largo de las últimas tres décadas, puesto que pasó de ser el 0,360% del PIB en 1975 a 0,102% en el año 2002 (en 1970 fue de 0,130% del PIB). En el contexto latinoamericano, el Perú presenta una inversión muy reducida en I+D respecto al PIB, como se observa en el siguiente gráfico[1].



Cómo se financia la investigación actualmente.

El Estado financia aproximadamente el 55% de la I+D, del que tres quintas partes se concentran en Lima y el Callao[2]. En algunas universidades e institutos, la cooperación internacional contribuye significativamente al financiamiento de sus actividades de I+D. Por su parte, en el año 2005, los 18 institutos públicos sectoriales de investigación integrantes del SINACYT, sólo han orientado a I+D el 17,5% de sus presupuestos, habiendo destinado el 25,2% a gastos administrativos y el 53,3% a servicios científicos y tecnológicos[3].

Distribución de la inversión en I+D.

En el año 2002, el Perú invirtió US$ 58.1 millones en I+D, distribuidos de la siguiente forma: las universidades públicas el 46,7%, las instituciones públicas no universitarias el 30,2%, las ONG y los centros privados de formación técnica el 12,4% y las empresas el 10,7% del total. Estimados al 2005 indican que la inversión nacional en I+D habría alcanzado S$ 64,6 millones, donde la participación de las universidades se habría incrementado a 48,5% y la de las instituciones públicas no universitarias se habría reducido a 28%; mientras que las empresas, ONGs y centros privados no habrían tenido variación porcentual significativa[4].

Presupuesto de la universidad pública.

Entre 1995 y el 2004, lapso en que el alumnado universitario se incrementó en un 15%, el número de universidades públicas aumentó de 27 a 33 y la capacidad adquisitiva de la moneda nacional se redujo en un 44.4%, el presupuesto total para el conjunto de universidades públicas pasó de 582.093.000 a 1.402.119.791 nuevos soles[5].

¿Qué pagan las universidades?

Cabe remarcar que los recursos de Tesoro Público asignados al presupuesto de las universidades públicas incluyen la partida para pago de pensiones a jubilados y cesantes, partida que creció en cifras absolutas y relativas entre 1995 y el 2004 (de 42 millones de nuevos soles a 175 millones), dando lugar a un engañoso crecimiento del presupuesto de las universidades públicas, pues el conjunto de éstas dispone en realidad de S/. 1.226.545.253 para financiar sus actividades académicas y no de S/.1.402.119.791 como aparenta ser, por incluir la partida para pago a pensionistas[6]. Para el 2004, del total de S/.937.338.973 asignados por el Estado al conjunto de universidades públicas, el 56,4% corresponde a remuneraciones, el 18,7% a pago de pensiones a jubilados y cesantes, el 10,6% a gastos de capital (mayormente inversiones en infraestructura) y el 10,9% a bienes y servicios[7].

Universidades públicas: ¿negocio?

En cuanto a las fuentes de financiamiento, el aporte de Tesoro Público ha ido disminuyendo paulatinamente en valor real, a la par que ha crecido la proporción de recursos directamente recaudados por las universidades públicas. Es así que los ingresos propios, que en 1995 constituían menos de un séptimo del total de su presupuesto, pasaron a representar un quinto en 1997, una cuarta parte en 1998, y casi un tercio para el 2004. Si se excluye la partida para pago a jubilados y cesantes, tenemos que por cada mil soles que pone el Fisco para financiar la actividad universitaria, el conjunto de universidades públicas genera 582 soles (S/. 762.135.948 que es el neto aportado por Tesoro Público frente a 443.712.346 que recaudan directamente las propias universidades)[8].

Ingresos propios de las universidades.

Casi dos tercios del total de ingresos propios del conjunto de universidades públicas provienen de los pagos efectuados por los postulantes y de un pago casi simbólico de los alumnos (anualmente unos 370,000 termina la secundaria y sólo uno de cada seis de ellos logra ingresar), el resto de ingresos propios proviene de otros servicios generados por las universidades.[9]

Canon y recaudación aduanera.

A través de leyes especiales se ha asignado a algunas universidades una alícuota del canon y sobre canon petrolero o de la recaudación aduanera, lo cual en el año 2002 sumó S/.16.396.540 (algo más de US $5 millones), casi el 1,5% del presupuesto global de las universidades públicas. En el 2001, recibieron recursos de esa fuente las universidades nacionales de la Amazonía (S/.7.800.000), de Piura (S/.4.213.040), de Ucayali (S/.2.675.100) y de Tumbes (S/.1.708.500), destinados casi en un 47% a inversiones[10].

Fondo de desarrollo universitario.

El gobierno de Fujimori suprimió el Fondo Especial de Desarrollo Universitario (FEDU) que se constituía con 2% del impuesto general a las ventas (IGV) y que se destinaba a financiar el desarrollo de la investigación científica y tecnológica (44%), infraestructura (12%) y mejoramiento de las remuneraciones (44%). Los aportes del FEDU representaron el 18,4% del presupuesto global de 1995 y 15,6% en 1996[11].

Financiamiento educación superior no universitaria.

Estudios realizados por GRADE, como parte del programa integrado de investigación sobre políticas de lucha contra la pobreza[12], señalan que el gasto corriente del Estado en la educación superior no universitaria, medido en dólares del año 2000 y excluyendo el pago a jubilados, fue de US$ 29 millones en el año 1994, de US$ 39 millones en 1997 y de US$ 47 millones en el 2000. Lo que significa que el gasto corriente del Estado por alumno/año en la educación superior no universitaria se incrementó desde US$ 171 en 1994 a US$ 237 en 1997, llegando después a US$ 283 en el año 2000. En el año 2000, el 81% del gasto en educación superior no universitaria correspondió al rubro de personal, mientras que en primaria y secundaria dicho rubro constituía casi el 93%. En comparación con la educación universitaria pública, el gasto per capita del Estado en educación superior no universitaria pública equivalía en el año 2000 a un 28% del gasto por alumno universitario, frente a un 24% que representó en los años 1994 y 1997.

[1] Fuente: CONCYTEC (2003), en: Informe sobre Desarrollo Humano. Perú 2005. Hagamos de la competitividad una oportunidad para todos. PNUD. Lima, 2005. Pág. 23. Disponible en: http://www.pnud.org.pe/n_idh_2005.asp - Sinopsis.
[2] Perú: Plan Nacional Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación para a competitividad y el Desarrollo Humano 2006-2021. Consejo nacional de ciencia, tecnología e innovación tecnológica (CONCYTEC). Lima, 2005. pág. 18. Disponible en: www.concytec.gob.pe/planctei
[3] Ibíd. p.19.
[4] Ibíd. p. 20.
[5] Ibíd. P.3.
[6] Ibíd.
[7] Ibíd. P.5.
[8] Ibíd. P.8.
[9] GONZÁLES DE LA CUBA, José Raúl. El Financiamiento de la Educación Superior en el Perú. Lima, 2004. pp9.
[10] Ibíd.
[11] Ibíd. P.9.
[12] SAAVEDRA Jaime y SUÁREZ Pablo. Equidad en el gasto social: el caso de la educación pública y privada y El financiamiento de la educación pública en el Perú: el rol de las familias. Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), Lima, 2002.